Fondo Socioambiental Plurales: impulsando el poder colectivo

¿Conoces el trabajo del Fondo Socioambiental Plurales, nuestra organización miembro de Argentina? Entrevistamos a Marta Esber y Verónica Luna, parte del equipo programático de la organización, quienes nos compartieron la historia de Plurales, sus principales áreas de trabajo y las estrategias que adoptan para enfrentar los desafíos. Para más información, ingresa al sitio web del Fondo Socioambiental Plurales.

¿Pueden contarnos brevemente la historia de la organización?

Somos una organización que nació en el 2001. La crisis social, política y económica de Argentina nos convocó a generar proyectos, acciones, redes y alianzas en pos de defender el acceso a derechos económicos, políticos, sociales y ambientales en el país y la región. En 2006 nos convertimos en Fundación Plurales.

Tenemos sede en Córdoba, Argentina y hacemos acompañamiento técnico–político, desde una perspectiva feminista, a organizaciones de mujeres o mixtas lideradas por mujeres, campesinas, indígenas y de sectores periurbanos en diferentes ecorregiones como chaco, puna y humedales, en Argentina y en Latinoamérica, con actuación en México, Honduras, Guatemala, El Salvador, Perú, Ecuador, Brasil, Bolivia y Paraguay.

En este 2024, nos convertimos en el Fondo Socioambiental Plurales. Esta decisión tiene que ver nuevamente con el contexto de crisis alarmante que nos impulsó a diseñar nuevas estrategias. Queremos apoyar y fortalecer a organizaciones territoriales rurales e indígenas mediante herramientas y soluciones concretas para impulsar el poder colectivo desde el territorio. Son organizaciones y/o grupos que no “encajan” en los perfiles de financiamientos, tan encorsetados, en algunas oportunidades.

Por eso, ahora somos un fondo socioambiental y formamos parte de la Alianza Socioambiental Fondos del Sur. La Alianza reúne a organizaciones de larga trayectoria como Fundo Casa Socioambiental en Brasil, Fondo Acción Solidaria en México, Fundación Tierra Viva en América Central, Samdhana Institute en Sudeste de Asia, Fundación Semilla en Bolivia, Fondo Socioambiental Perú, Emerger Fondo Socioambiental en Colombia, Red de Comunidades Rurales en Argentina, Fondo Ñeque en Ecuador y Fundo Tindzila en Mozambique.

¿Cuáles son las principales líneas de trabajo de la organización?

Plurales se constituye como una persona jurídica sin fines de lucro cuya visión es contribuir a la consolidación de “comunidades democráticas” reforzando el respeto por la diversidad, la equidad y la solidaridad, incorporando la justicia ambiental y de género como pilares socio-territoriales. Comunidades en donde cada ser humano sea protagonista libre y responsable, co-actor de construcciones colectivas en el marco de un desarrollo humano sustentable.

En este sentido, nuestra organización tiene como finalidad conformar y fortalecer tiempos, espacios y equipos de trabajo para:

  • Generar condiciones, reflexiones y acciones que contribuyan a impulsar el acceso a derechos socioambientales de las personas, sus organizaciones y comunidades.
  • Promover la Justicia de género en todas sus dimensiones y favorecer la equidad en la sociedad a través de proyectos y estrategias de intervención o comunicación.
  • Acompañar alternativas de transformación a través de las distintas dimensiones de la cultura y de la educación.
  • Fortalecer lo público, favoreciendo una comprensión crítica, solidaria y global de los problemas.
  • Favorecer el intercambio y la cooperación entre personas, comunidades, regiones, provincias, el país y el mundo, principalmente en el sur global.

Para llegar a estos objetivos, nuestras líneas de trabajo actuales son:

  • La promoción de la justicia ambiental y de género. Considerando que la justicia ambiental no se puede lograr sin la justicia de género, trabajamos para asegurar el respeto de los derechos de las mujeres, incluido su acceso y control sobre los bienes naturales, aplicando de manera transversal un enfoque feminista. En esta línea de trabajo, actuamos junto a la Escuela Feminista para la Acción Climática (EFAC) y a la Plataforma Feminista por la Tierra y los Territorios (FLP), además de promover que comunidades y organizaciones de activistas y defensoras/es del ambiente y el territorio accedan a herramientas de comunicación para la incidencia y amplifiquen sus voces en defensa de los territorios, por medio de proyectos como el documental Litio, el micro documental Guardianas del Territorio y los podcasts Después del Fuego y Hablemos del Campo, entre otros más.
  • El fondo de apoyo socioambiental para la asignación directa y flexible de fondos que fortalezcan las capacidades de organizaciones y comunidades en la toma de decisiones de manera autónoma y realicen acciones basadas en sus prácticas y acorde a su contexto específico.  Lo anterior se concreta a partir de tres líneas de financiamiento: apoyo a activistas y defensoras/es del ambiente en su trabajo de incidencia para la transformación; promoción de soluciones climáticas justas con perspectiva de género; y fondos urgentes para personas activistas.
  • La promoción del poder colectivo de comunidades y organizaciones de activistas y defensoras/es del ambiente y el territorio mediante el desarrollo de mejores capacidades de incidencia a escala nacional, regional y global Para eso realizamos acciones junto a ENI Argentina, Tierra y ODS y la plataforma Defensoras Ambientales.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan y cómo resisten y se organizan?

Enfrentamos múltiples desafíos en un escenario global de disputa entre los intereses del modelo económico extractivista y la lucha de los pueblos por su conservación para el sostenimiento de la vida. Por todo el mundo los recursos naturales se concentran bajo el poder de grandes grupos económicos y en Argentina, así como en otras partes, nos encontramos frente a un entorno político adverso, caracterizado por un gobierno y políticas públicas de extrema derecha.

Las comunidades locales, ya marginalizadas, enfrentan una alta vulnerabilidad y criminalización. Además, las mujeres suelen ocupar un lugar subalterno en la cultura patriarcal, con dificultades para organizarse y participar plenamente en la vida pública.

En este contexto, trabajamos para fortalecer la resiliencia de las comunidades en su lucha por la justicia y la sostenibilidad. Los principales desafíos a los que nos enfrentamos en estos tiempos son ampliar estrategias de trabajo, enfocando todas nuestras acciones en acompañar de forma directa a las comunidades y organizaciones locales en sus acciones de defensa y protección de las personas y el ecosistema donde habitan.

Así, resistimos promoviendo el poder colectivo de comunidades y organizaciones de activistas y defensoras/es del ambiente y el territorio mediante el desarrollo de mejores capacidades de incidencia a escala nacional, regional y global.

Tenemos más de 20 años de trabajo en territorio y sabemos que en muchas ocasiones, las intervenciones mediante el sistema de proyectos y programas no alcanzan para dar respuesta a las demandas y necesidades de fortalecimiento e incidencia de las comunidades y organizaciones locales, rurales e indígenas.

Los proyectos de ayuda al desarrollo y cooperación internacional imponen marcos institucionales muy rígidos y ajenos a las realidades de las organizaciones y comunidades territoriales. Esto se agrava con las condiciones de contexto complejas de las comunidades locales: son las primeras en sufrir los desastres naturales, el impacto de la crisis climática y la vulneración de derechos.

Por eso estamos trabajando en la asignación directa y flexible de fondos que fortalezcan las capacidades de las comunidades locales para que tomen decisiones de manera autónoma y realicen acciones basadas en sus prácticas y saberes, adaptados a su contexto específico.

A través de las líneas de trabajo mencionadas arriba buscamos enfrentar estos desafíos y promover la Justicia Ambiental y de Género bajo un enfoque feminista.

¿Cómo la Plataforma Feminista por la Tierra y los Territorios contribuye al trabajo de Plurales?

Es muy importante para Plurales pertenecer a una red global, con una mirada local, pero a la vez regional, para hacer incidencia desde los territorios, con las organizaciones y principalmente con las mujeres. Esto nos posibilita trabajar y visibilizar no solo las problemáticas sino también todas las potencialidades que se entretejen con otras organizaciones.

El trabajo en red, la estrategia colectiva y el intercambio con otres para la incidencia política en distintos niveles son importantes contribuciones de la Plataforma para nuestro trabajo.

Ser parte constitutiva de un espacio político nos permite visualizar las acciones que hacemos de manera particular con la perspectiva del sur global, compartiendo nuestros aprendizajes y aprendiendo con nuestras compañeras

Junto a las demás organizaciones que componen la FLP, intercambiamos estrategias, acciones, agendas, alianzas y experiencias colectivas con perspectiva feminista para expandir los derechos de las mujeres a la tierra y los territorios y garantizar la sustentabilidad ambiental y condiciones de vida digna.

Nuestra razón de existir coincide con la de la Plataforma, que es un importante espacio estratégico para construir alianzas y abordar las prácticas opresivas y las normas sociales en dirección a una sociedad justa e igualitaria.

El contexto social, político y económico de nuestros territorios es alarmante y violento. Pero tenemos una certeza: la respuesta siempre es apostar al trabajo colectivo, con la firme convicción de que otros mundos son posibles.

MUDECI: mujeres resistiendo los efectos del patriarcado en México

¿Conoces el trabajo de MUDECI (Mujeres, Democracia y Ciudadanía A.C.), nuestra organización miembro de México? Entrevistamos a su coordinadora general, Elsa María Arroyo Hernández, quien nos compartió la historia de la organización, sus principales áreas de trabajo y las estrategias que adoptan para enfrentar los desafíos. Para más información sobre MUDECI, ingresa a su sitio web y lee nuestro artículo sobre sus mejores prácticas de resiliencia.

¿Puedes contarnos brevemente la historia de la organización?

Nuestra organización se constituyó legalmente en el año 2013 con un grupo de compañeras de la universidad y activistas en el Comité Nacional Independiente Pro-Defensa de Presos, Perseguidos Desaparecidos y exiliados de México. Desde muy jóvenes nos hemos incorporado al activismo civil en México y hemos apoyado las causas más sentidas de la población. Ahora lo hacemos bajo la figura legal de asociación civil, organizadas en MUDECI (Mujeres, Democracia y Ciudadanía A.C.). Sin embargo, es importante decir que nuestro trabajo como activistas viene desde hace más de 37 años.

Somos una organización de la sociedad civil integrada por mujeres que contribuye al mejoramiento social del país, promoviendo el respeto a los derechos humanos de las mujeres y las niñas, así como la construcción de ciudadanía para el fortalecimiento de la democracia.

¿Cuáles son las principales líneas de trabajo de la organización?

Las principales líneas de trabajo de la organización son tres: resiliencia comunitaria climática, empoderamiento económico y prevención de la violencia en contra de las mujeres y las niñas.

En la línea de la resiliencia comunitaria climática fomentamos prácticas agroecológicas y huertos urbanos para la seguridad alimentaria por medio del proyecto “Sembradoras de Esperanza: Huertos Urbanos para la Seguridad Alimentaria y la Resiliencia Comunitaria Climática”, que está enfocado en el conocimiento de las prácticas locales, la promoción de la agricultura urbana, la implementación de la producción de alimentos a pequeña escala y la generación de resiliencia comunitaria y climática. Además, empodera a las pequeñas productoras y a sus comunidades como agentes clave para el cambio. También recatamos la riqueza alimentaria prehispánica a través del evento gastronómico y cultural Festival del Quelite. Además, denunciamos la captura política del agua y su impacto en la vida de las mujeres. Por esta razón solemos decir que el agua tiene rostro de mujer.

En el combate a la violencia contra las mujeres nuestro trabajo está centrado en la prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas. Hacemos recorridos urbanos para detectar zonas inseguras para mujeres y niñas y tenemos un programa de capacitación, acompañamiento e intervención territorial para brindar los primeros auxilios legales y psicológicos víctimas de violencia en el Municipio de Ecatepec, que se llama Brigadas Violetas. En él, hicimos un diagnóstico comunitario en cuatro colonias utilizando la metodología de la Organización de las Naciones Unidas sobre ciudades seguras y ganamos la Beca Voces Vitales Contra la Violencia. Estas colonias tienen un alto grado de marginación social, violencia comunitaria y carecen de servicios básicos. El proyecto tiene como objetivo generar redes de apoyo dentro de las comunidades que brinden acompañamiento, asesoría y contención a mujeres víctimas de violencia.

En el empoderamiento económico trabajamos con mujeres sobrevivientes de violencia y las capacitamos para el trabajo a través de nuestro proyecto económico Lonchito, que brinda servicio de alimentación a empresas y organizaciones de la sociedad civil. Los productos son elaborados por mujeres que participan en nuestros talleres de capacitación para el trabajo, lo que permite que tengan un ingreso que refuerza su autonomía económica. Eso contribuye a la erradicación de la violencia contra las mujeres y las niñas, favoreciendo su autonomía para romper con la transmisión intergeneracional de la pobreza de las mujeres.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta MUDECI y cómo resisten y se organizan?

Un gran desafío que enfrentamos como organización es que en los últimos años en México no hay apoyos económicos para las organizaciones de la sociedad civil. Además de esto, no se considera a las organizaciones de base como sujetas para recibir financiamiento e implementar proyectos de cooperación técnica. Es común que exista la percepción de que las organizaciones comunitarias de base somos proyectos y no agentes de cambio.

En este escenario, nosotras siempre le hemos apostado más a la sostenibilidad de la organización en lugar de depender de financiamientos por parte de alguna entidad, y por eso tenemos nuestro proyecto económico Lonchito. Además de empoderar a las mujeres, las ganancias de este proyecto también son destinadas a los diversos programas de nuestra estructura, contribuyendo a la sustentabilidad de nuestra organización.

Tener el proyecto Lonchito como parte de nuestra sustentabilidad durante hace más de 11 años nos ha permitido tener independencia con respecto a los proyectos que implementamos y a nuestras posturas políticas, ya que no requerimos de financiamientos gubernamentales para nuestras actividades

Otro desafío es la mercantilización de los sistemas alimentarios, que junto a otros factores conlleva a la inseguridad alimentaria de muchas comunidades. Por eso el proyecto Sembradoras de Esperanza, que consiste en el desarrollo y mantenimiento de huertos urbanos, es también una forma de resistencia.

Con este proyecto promovemos el fortalecimiento comunitario, la mejora del paisaje, la habitabilidad urbana, el ocio, la educación ambiental, el uso del agua de la lluvia y la apropiación de los espacios públicos, además de fortalecer el entendimiento de que el derecho a la tierra es clave para preservar los diversos sistemas alimentarios locales.

¿Cómo la Plataforma Feminista por la Tierra y los Territorios contribuye al trabajo de MUDECI?

La incorporación a la Plataforma Feminista por la Tierra y los Territorios (FLP) es muy importante para MUDECI porque nos visibiliza a nivel internacional, y también tiene un impacto en el trabajo local y nacional que nuestra organización realiza en México. Desde nuestra incorporación nos invitan a eventos, algunas compañeras y organizaciones nos piden opinión sobre asuntos que les afectan, y si postulamos a consejos técnicos de dependencias gubernamentales tenemos más posibilidades de ser aceptadas.

Pocas organizaciones de base como la nuestra tienen la oportunidad de pertenecer a una red internacional como lo es la Plataforma, lo que nos permite visibilizar el trabajo y también nos da renombre.

Asimismo, la FLP para nosotras ha representado conocer la trayectoria de quienes la integran. Hemos tenido muchos intercambios de experiencias, pero también de asesoría técnica al conocer del trabajo de las otras compañeras. Ese proceso nos brinda con una visión más amplia y posibilita que ahora tengamos una mirada global del trabajo que realizamos.

Gracias a la FLP logramos también participar en eventos internacionales. Consideramos que es una forma de capacitarnos y prepararnos, y esto nos permite conocer experiencias de trabajo de otros países. Para nosotras eso es importante porque nos permite revisar los proyectos que implementamos a nivel local en nuestras comunidades para fortalecerlos, ampliarlos y corregir lo que no se esté haciendo de la mejor manera.

El apoyo económico que nos posibilita la FLP ha servido para consolidar nuestras prácticas y también para sistematizarlas, tenerlas escritas, en video, etc. También ha sido muy importante porque ha permitido avanzar y visibilizar los proyectos que tenemos en México, como es Sembradoras de Esperanza. Con este apoyo, el proyecto ha ido ampliando su ámbito de acción y nos ha permitido ir involucrando más acciones.

Hasta el momento, más de 100 niñas y niños, 120 mujeres y 12 hombres fueron capacitados en prácticas agroecológicas, cunicultura y gallinas de libre pastoreo y duplicamos la meta de servir 1,500 comidas de bajo costo en nuestra cocina comunitaria. El proyecto fue seleccionado por el International Institute for Environment and Development (IIED) como un caso de estudio.

Luna Creciente, feminismos en Ecuador del local al internacional

¿Conoces el trabajo del Movimiento de Mujeres de Sectores Populares Luna Creciente, nuestra organización miembro de Ecuador? Entrevistamos a Clara Merino, directora ejecutiva de la organización, quien nos compartió la historia de Luna Creciente, sus principales áreas de trabajo y las estrategias que adoptan para enfrentar los desafíos. Para más informaciones, lee también nuestro artículo sobre las mejores prácticas de resiliencia de Luna Creciente.

luna creciente

¿Puedes contarnos brevemente la historia de la organización?

En 2000 se organiza en Quito un encuentro de organizaciones de mujeres de sectores empobrecidos. Se prosiguen reuniones, encuentros locales y nacionales, intercambios y visitas en territorios, hasta que, en 2004, con el apoyo de la Fundación de Mujeres Luna Creciente, nace el Movimiento de Mujeres de Sectores Populares del mismo nombre. El movimiento está formado por grupos con diferentes tipos de visiones, acciones, incidencias y composición.

En el proceso de 20 años, con salida de algunas participantes y entrada de otras, el Movimiento Nacional se ha consolidado, con una dirección colectiva, en 6 provincias de Ecuador: Pichicha, Cotopaxi, Loja, Esmeraldas, Sucumbíos y Morona Santiago. Aglutinamos a 6 organizaciones de segundo grado que integran a 322 organizaciones locales.  Sus integrantes tienen diversidades de pueblos/nacionalidades, geográficas (costa, sierra, Amazonía); formas de vida; número de integrantes; etarias; sexo/genéricas e incidencia política.

Esto ha sido posible por un proceso permanente de acción-reflexión-acción sostenido en lo local, provincial y nacional y la participación en espacios más amplios regionales y globales.

¿Cuáles son las principales líneas de trabajo de la organización?

Tomando en cuenta las luchas históricas y coyunturales de las organizaciones de mujeres en sus diversidades, las principales líneas de acción son producto de encuentros, análisis y definiciones colectivas en asambleas, intercambios, análisis y decisiones de las diversidades locales que cocrean posiciones y acciones desde sus realidades locales hacia lo nacional y global.

Si bien las acciones son diversas de acuerdo con las realidades concretas de las organizaciones, las principales son:

  • Fortalecimiento organizativo y formación política feminista, en un proceso permanente, en espacios nacionales y locales para desarrollar prácticas y acciones que conduzcan al fortalecimiento de las organizaciones buscando el desarrollo de pensamiento crítico con elementos conceptuales, metodológicos y políticos, desde sus propias vivencias y sabidurías.
  • Exigibilidad de derechos personales y colectivos, con énfasis en derechos de mujeres, pueblos/nacionalidades, salud integral y defensa de cuerpos, tierras y territorios, con elementos clave de acción-reflexión-acción aplicables a todos los niveles.
  • Defensa de los derechos humanos, fundamentalmente de las mujeres y niñas, con énfasis en derechos económicos, sociales, culturales y políticos.
  • Comunicación alternativa e investigación participativa, con integración de conocimientos propios, históricos y vigentes, para la formulación y expresión de conceptos, códigos y formas comunicacionales propias de difusión y análisis.
  • Acciones conjuntas con organizaciones y movimientos indígenas, negros y populares que acojan las propuestas de las mujeres feministas organizadas en territorios.
  • Trabajo conjunto con coaliciones y plataformas feministas que trabajen por justicia de género y justicia climática.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta Luna Creciente y cómo resisten y se organizan?

Nuestras principales líneas de acción atienden a los desafíos planteados. Entre ellos destacamos el empobrecimiento creciente de la población, más grave en mujeres, jóvenes, niñas y niños, que obedece a la implementación del “necroliberalismo” y se implementa a nivel nacional y global con algunas excepciones en países que lo resisten.

Como efecto hay brechas crecientes de desigualdades para condiciones de vida digna, graves violaciones de derechos humanos y de las mujeres y destrucción de la naturaleza con el avance brutal de extractivismos, sobre todo mineros, petroleros y agroindustriales, y la destrucción del hábitat de las comunidades y pueblos.

Esta realidad conlleva a situaciones extremas, tales como: i) la migración creciente en condiciones inhumanas y peligrosas, que también ocasionan que las pequeñas producciones agrícolas vayan quedando en manos de mujeres envejecidas; ii) violencias crecientes y declaración de “estado de guerra interna” con persecución y agresiones a los movimientos sociales y a defensores y defensoras de la naturaleza; iii) falta de recursos económicos y de subsistencia para las mujeres empobrecidas, sus organizaciones y el Movimiento, iv) dificultades para conexión y comunicaciones, agravadas por cortes de electricidad.

Frente a los graves desafíos, el Movimiento resiste y actúa desde múltiples frentes de resistencia, entre ellos:

Accionamos el comunitario de las integrantes de las organizaciones y sus entornos, con aportes sobre todo de trabajo comunitario no remunerado y en muy pocas ocasiones con pequeños fondos, cada vez más escasos y decrecientes, y aportes mínimos de la cooperación internacional.

Trabajamos la continuación permanente de formación política feminista y acciones conjuntas con otras organizaciones de mujeres y sociales.

Actuamos con espacios posibles y en condiciones precarias de comunicación presencial y virtual cuando esta es posible entre las mujeres de cada comunidad/organización, entre ellas a nivel provincial y entre las integrantes del Movimiento.

Construimos la permanencia de reuniones y asambleas provinciales y nacionales, presenciales en las ocasiones posibles (cada vez menores por falta de financiamientos) y virtuales de acuerdo con oportunidades de conexión.

Persistimos con la permanencia posible de las Escuelas de Formación Política Feminista; la participación en eventos nacionales y regionales de espacios feministas y de defensa de la naturaleza; aportes y apoyos en propuestas políticas por justicias sociales, políticas, de género y climática.

Enfocamos en la unidad en la diversidad más allá de lo electoral y la incidencia en otros movimientos sociales y feministas.

¿Cómo la Plataforma Feminista por la Tierra y los Territorios contribuye al trabajo de Luna Creciente?

Ser parte de FLP ha permitido a Luna Creciente Ecuador enriquecerse con la participación en análisis políticos y de las realidades de las mujeres empobrecidas organizadas en el Sur Global, desde sus valientes luchas organizativas y apuestas estratégicas.

Esto se ha concretado en sentirnos parte de los sueños y las luchas valientes de otras organizaciones de mujeres en sus territorios y de propuestas conjuntas desarrolladas en varios espacios globales y regionales, entre los cuales destacamos el Encuentro Regional de FLP en América Latina y la presencia en la potente Marcha de las Margaritas, en Brasil, en 2023.

Destacamos también que el conocimiento de las luchas de las organizaciones de mujeres de América Latina, África y Asia nos ha enriquecido en la comprensión de las diferentes realidades, así como en una comprensión más amplia de la realidad internacional y de una visión más totalizadora de los retos de nuestros feminismos.

Los espacios logrados con la pertenencia a FLP han sido clave para nuestro quehacer práctico de defensa de nuestros derechos personales y colectivos, así como para la ampliación y concreción de propuestas de incidencia en políticas públicas locales, nacionales y globales.

Como integrantes de FLP también tenemos participación en importantes espacios de interacción a diferentes niveles, que nos dan oportunidades de compartir vivencias, pensamientos, conocimientos y sueños por mejores vidas para nosotras y nuestros pueblos, mismos que difundimos y enriquecemos desde las vivencias directas de las organizaciones de Ecuador.

Además, FLP nos ofreció un buen apoyo con pequeños fondos en 2022 y 2023 para continuar, con limitaciones por nuestro escaso financiamiento, las escuelas de formación política, nacionales y locales del Movimiento de Mujeres de Sectores Populares, especialmente en temas imprescindibles de Justicias de Género y Justicia Climática, como ejes importantes de nuestro quehacer.