Las buenas prácticas de resiliencia de Ubinig (Bangladesh)

Prácticas agroecológicas de Nayakrishi y preservación de la riqueza de semillas” es una práctica inspiradora desarrollada en Bangladesh por UBINIG (Policy Research for Development Alternative), una de las organizaciones que componen la Plataforma Feminista por la Tierra y los Territorios (FLP).

UBINIG dirige el Nayakrishi Andolon, un nuevo movimiento agrícola que practica la agricultura basada en la biodiversidad y tiene como miembros a más de 300.000 familias de agricultoras y agricultores en todo Bangladesh.

La organización trabaja a nivel de base, ayudando las comunidades a vencer desafíos de sustento y existencia comunitaria en una economía cada vez más globalizada e intensamente competitiva, y también a nivel de políticas públicas, abogando por mejores soluciones a los desafíos que afectan las vidas de la mayoría, especialmente las personas marginadas.

La FLP mapeó algunas de las mejores prácticas de nuestras organizaciones miembro para que otras comunidades y organizaciones puedan aprender y adaptar herramientas y estrategias a sus realidades locales. En este artículo hablaremos de esta que es una de las prácticas inspiradoras desarrolladas en Bangladesh por UBINIG.

Este texto es parte de una serie de publicaciones que detallan las buenas prácticas de cada organización que compone la FLP. ¡Consulta nuestro blog para conocer las demás!

Prácticas agroecológicas de Nayakrishi y preservación de la riqueza de semillas

Este artículo está basado en prácticas que tienen lugar en cinco distritos de Bangladesh: Tangail (zona de llanura inundable), Pabna, Natore & Kushtia (zonas propensas a sequía) y Cox’sbazar (zona costera). Las acciones benefician a más de 80.000 personas que practican agricultura, de las cuales 47.000 son mujeres.

Nayakrishi Andolon es un movimiento de agricultoras basado en la biodiversidad, creado en 1992 y liderado por mujeres. Su práctica sigue 10 principios, entre las cuales está incluida la no utilización de pesticidas ni fertilizantes químicos, ni la extracción de aguas subterráneas. Abogan por el uso de semillas de variedades locales y por la recolección, regeneración e intercambio de semillas entre agricultores.

Hasta ahora, el movimiento ha recolectado más de 2.700 variedades de arroz y 1.000 variedades de otros cultivos, incluidos vegetales, aceite, especias, frutas, etc. También guarda semillas para crisis relacionadas con el cambio climático, tales como inundaciones, sequías y ciclones.

Las semillas se guardan en el Centro Comunitario de Riqueza de Semillas (CSW), creado en 1998 como un sistema institucional para la Red de Semillas Nayakrishi (NSN). “Los principales CSW están ubicados en los centros de UBINIG en Tangail y Pabna. Graneros a nivel de las aldeas también forman parte de los CSW. Los agricultores depositan y reciben semillas de los CSW”, explica Farida Akhter, directora ejecutiva de la UBINIG.

Las comunidades involucradas están compuestas en su mayoría de pequeños agricultores y agricultoras con menos de una hectárea de tierra para cada uno. A través de esta práctica, reciben capacitación periódica sobre conservación de semillas y métodos agroecológicos.

Los que no poseen tierras crían cabras y vacas y trabajan con las agricultoras y los agricultores. Comparten el estiércol y la leche de vaca con las familias terratenientes y a cambio obtienen paja y otros forrajes.

A través de este proyecto, las tierras comunes se preservan y se mantienen libres de productos químicos nocivos, de este modo las mujeres pobres y sin tierras pueden tener acceso a plantas comestibles y al pastoreo del ganado.

Las relaciones comunitarias también se basan en el intercambio de semillas, lo que ayuda a aumentar la diversidad de cultivos. En tiempos de desastres por eventos naturales, las agricultoras y los agricultores comparten las semillas con quienes han perdido sus cultivos y semillas.

Para el desarrollo de esta práctica, la UBINIG está asociada con el Departamento de Extensión Agrícola, los bancos de genes del gobierno de Bangladesh y grupos de mujeres de los 64 distritos del país, que conforman la Red Mujeres y Biodiversidad (Women and Biodiversity Network). Estos grupos trabajan con agricultoras y agricultores en sus respectivas áreas y obtienen las semillas que necesitan de los CSW.

Principales resultados y desafíos

Las agricultoras y los agricultores comenzaron con menos de una hectárea, pero muchos de ellos pudieron ampliar sus tierras con el paso de los años. También se observó que las mujeres sentían la necesidad de comprar tierras a su nombre con los ahorros de la cría de vacas y cabras.

Un resultado importante de estas prácticas agrícolas fue que muchos hogares encabezados por mujeres (divorciadas y viudas jóvenes) pudieron comprar tierras o arrendarlas para cultivarlas y volverse autosuficientes en materia de alimentos, ya que los métodos agroecológicos no requieren dinero para comprar productos químicos como fertilizantes y pesticidas.

“Más personas se están uniendo a este movimiento y las agricultoras están celebrando reuniones sobre semillas e intercambiando conocimientos con diferentes grupos. En febrero de 2024, ellas fueron anfitrionas de una visita de agricultoras y agricultores de Sri Lanka y Myanmar”, añade Akhter.

Ella también señala que las agricultoras de Nayakrishi se han vuelto más conscientes de sus derechos a la tierra y han estado discutiendo sobre ello con más frecuencia. “Ellas también están hablando de los ríos, los cuales ayudan a cultivar variedades locales especiales. Sin embargo, con la contaminación de los ríos, esas posibilidades están desapareciendo”, advierte.

Esta práctica está vinculada a un movimiento más amplio de soberanía alimentaria y de semillas, y Akhter enfatiza que enfrentan muchos desafíos debido al uso de semillas de laboratorio elaboradas por las corporaciones, incluidas las genéticamente modificadas, y al hecho de que no hay apoyo gubernamental para pequeños agricultores y agricultoras.

“La Ley de Semillas del país está hecha para las empresas de elaboración y mejoramiento de semillas; por lo tanto, son violados los derechos de los agricultores. Eso hace con que nuestro movimiento sea importante para las comunidades”, concluye Akhter.

Las buenas prácticas de resiliencia de MUDECI (México)

Sembradoras de Esperanza: Huertos urbanos para la seguridad alimentaria y la resiliencia comunitaria” es una de las mejores prácticas de resiliencia desarrolladas por la organización Mujeres, Democracia y Ciudadanía A.C. (MUDECI), una de las integrantes de la Plataforma Feminista por la Tierra y Territorios (FLP).

MUDECI es una asociación civil mexicana sin fines de lucro, integrada desde el 2013 por mujeres de base con amplia experiencia en trabajo territorial y en el activismo civil. Su misión es asegurar el reconocimiento público para el liderazgo de grupos organizados de mujeres de base en el territorio como agentes de cambio y posicionar a sus organizaciones locales lideradas por mujeres como fuerzas impulsoras en el establecimiento de la agenda pública y la responsabilidad política.

La FLP mapeó algunas de las mejores prácticas de nuestras organizaciones-miembro para que otras comunidades y organizaciones puedan aprender y adaptar herramientas y estrategias a sus realidades locales. En este artículo hablaremos de esta que es una de las prácticas inspiradoras desarrolladas en México por MUDECI.

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Centro de formación en agricultura urbana

Ecatepec, ubicado en las afueras de la Ciudad de México, es un municipio mayoritariamente urbano marcado por la migración interna en el país. En los años 60 y 70 la municipalidad fue fuertemente ocupada por comunidades rurales que buscaban mejores condiciones de vida. Dado que las habitantes originales se dedicaban al cultivo del arroz, se mantiene la tradición de cultivarlo en huertos de traspatio.

Es allí donde MUDECI desarrolla, desde mayo de 2022, un centro de formación en agricultura urbana con el objetivo de enseñar a la población local a cultivar huertos caseros para autoconsumo.

Los huertos urbanos en los patios fueron vistos por MUDECI como una oportunidad para reducir la inseguridad alimentaria en la que se encontraban muchas personas, especialmente aquellas que perdieron sus medios de vida durante la pandemia de COVID 19. De esta manera, pueden tener acceso a alimentos orgánicos y también vender o compartir el excedente de su producción con sus vecinos.

El desarrollo y mantenimiento de huertos urbanos responde a varias necesidades contemporáneas, como el fortalecimiento comunitario, la mejora del paisaje, la habitabilidad urbana, el ocio, la educación ambiental, el uso del agua de la lluvia y la apropiación de los espacios públicos.

También surge del entendimiento de que el derecho a la tierra es clave para preservar los diversos sistemas alimentarios locales, donde el consumo está menos mercantilizado y se valoran los conocimientos y prácticas alimentarias tradicionales.

Este proyecto es resultado del intercambio de experiencias entre mujeres de base de México y Nicaragua y compañeras de base de Toluca, Tejupilco, Estado de México y Jojutla Morelos.

El poder transformador de los huertos urbanos

“Nuestra iniciativa ha contribuido al fortalecimiento de la agricultura urbana como una alternativa viable para la producción de alimentos en espacios reducidos”, dice Elsa María Arroyo Hernández, coordinadora general de MUDECI.

La organización viene logrando un impacto positivo en la comunidad a través de sus diferentes iniciativas, como el proyecto de huertos urbanos, un comedor comunitario, el Huerto Escuela Paulo Freire y la comercialización de productos locales.

Según Hernández, estas iniciativas han contribuido a mejorar la seguridad alimentaria, empoderar a las mujeres, fortalecer la economía local y promover la agricultura urbana y la agroecología. Las mujeres han asumido roles de liderazgo en la planificación e implementación de iniciativas de resiliencia climática.

Las comunidades han diversificado los cultivos que siembran para reducir la dependencia de cultivos sensibles al clima. Se han implementado prácticas agroecológicas como la captura de agua de lluvia, el uso de abonos orgánicos y la siembra de cultivos de cobertura para mejorar la salud del suelo y la resistencia al clima. Además, se han desarrollado sistemas de riego eficientes para optimizar el uso del agua y reducir la vulnerabilidad a la sequía, como en el huerto de hidroponia y en la azotea verde.

Hernández señala que ha sido muy importante la participación de las mujeres de base en la planificación, ejecución y evaluación de las iniciativas, ya que aportaron conocimientos ancestrales heredados de generación en generación.

“Esta ha sido una comunidad agrícola y hay mucho conocimiento sobre la tierra, lo cual se enriqueció y retroalimentó con el aporte de una ingeniera agrónoma que nos apoyó. También es importante el ánimo y la alegría con la que se realizan las actividades de preparación de la tierra, siembra y particularmente el reparto de la cosecha. De esta manera se fortalece el trabajo comunitario para el bien común”, agrega.

Algunos de los resultados obtenidos hasta el momento:

• 100 niñas y niños, 120 mujeres y 12 hombres fueron capacitados en prácticas agroecológicas, cunicultura y gallinas de libre pastoreo.
• El proyecto fue seleccionado por el International Institute for Environment and Development (IIED) como un caso de estudio.
• La organización duplicó la meta de servir 1,500 comidas de bajo costo en su cocina comunitaria.

Como apoyadores en esta práctica, MUDECI cuenta con el Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas en Agronegocios y Agricultura Mundial (CIESTAAM) de la Universidad Autónoma de Chapingo y la Central Campesina Cardenista y la Red de Mujeres Agricultoras, Productoras y Artesanas de México.

Las buenas prácticas de resiliencia de Azul (Marruecos)

La “Aplicación para mapear casos de expoliación” es una práctica desarrollada por Meriem Bentarjem y la Dra. Soraya El Kahlaoui, cofundadora de la plataforma del proyecto Traab, en colaboración con la organización Azul (Marruecos), una de las integrantes de la Plataforma Feminista por la Tierra y Territorios (FLP).

Azul trabaja para devolver a los Amazigh (pueblos indígenas de Marruecos y del norte de África) su condición de ciudadanos de pleno derecho, frente a su actual falta de poder de decisión y soberanía sobre su patrimonio tangible e intangible.

Su misión es sensibilizar y movilizar a la población para enfrentar los problemas relacionados con la tierra, los recursos naturales, las desigualdades socioeconómicas y la destrucción de los ecosistemas y sus consecuencias para los individuos y las comunidades.

La FLP mapeó algunas de las mejores prácticas de nuestras organizaciones-miembro para que otras comunidades y organizaciones puedan aprender y adaptar herramientas y estrategias a sus realidades locales. En este artículo hablaremos de esta que es una de las prácticas inspiradoras desarrolladas en Marruecos por Azul.

Este texto es parte de una serie de publicaciones que detallan las buenas prácticas de cada organización que compone la FLP. ¡Consulta nuestro blog para conocer las demás!

Aplicación para mapear casos de expoliación

Esta práctica comenzó en abril de 2022 y se está desarrollando en todo el territorio marroquí y en algunas regiones de Túnez donde hay problemas de expoliación y expropiación.

Ella beneficiará a los pueblos indígenas Amazigh de todo Marruecos y a todas las comunidades víctimas de la expropiación de tierras. Las mujeres rurales, conocidas como Soulaliyates, representan una parte considerable de los titulares de derechos sobre tierras colectivas.

La región de Marruecos y el norte de África fue colonizada en su mayor parte por Francia, que ha implementado leyes que los gobiernos continúan aplicando para desposeer a los pueblos indígenas de sus tierras, territorios y recursos naturales.

Durante siglos, el pueblo Amazigh ha desarrollado numerosas prácticas esencialmente relacionadas con la tierra (agricultura), los territorios (ganadería y trashumancia) y los recursos naturales. Sus actividades dependen fundamentalmente de las especificidades y la disponibilidad de los recursos y de un cuidado con la adaptación y la protección de los ecosistemas y la biodiversidad.

La localización espacial del pueblo Amazigh condiciona su forma de vida y su cultura y les confiere su identidad ancestral. Despojar a las personas Amazigh de sus tierras equivale a arrancarlas de su territorio y obligarlas a migrar a otros lugares, y confiscar sus derechos sobre sus recursos las mantiene en la precariedad. Esto las coloca en condiciones vulnerables y las hace fácilmente asimilables.

Las comunidades indígenas de las zonas rurales son, en particular, víctimas de la privatización de las tierras y sus recursos. De manera similar, las comunidades urbanas que viven en barrios marginales y tierras periurbanas también están sujetas a procedimientos de desalojo.

“La proliferación de actos fraudulentos y actividades ilegales es tan grande que en todas las regiones de Marruecos existe lo que se conoce como una ‘mafia de la tierra’, cuyo objetivo es monopolizar la tierra en detrimento de sus legítimos propietarios. Este saqueo encuentra un terreno fértil en la legislación, la impunidad, los juegos de poder, la fragilidad de las comunidades, la ineficiencia de los tribunales, la connivencia de los magistrados y la política agrícola. Todo esto hace que el derecho y la justicia ya no tengan cabida, especialmente en materia de tierra, ya sea para las comunidades o para las mujeres, el último eslabón de una cadena debilitada”, explica Amina Amharech, miembr fundadora de Azul.

Según ella, la principal dificultad hoy en día radica en la falta de una base de datos que pueda registrar todos los casos de despojo para establecer un mapeo exhaustivo de la magnitud del problema, razón por la cual este proyecto fue creado.

Cómo funciona el proyecto

Este proyecto tiene el objetivo de recopilar información sobre conflictos de tierras para identificar las comunidades impactadas, trazar un mapeo integral del problema y ayudar a alzar las voces de las comunidades desposeídas.

A través de la práctica del «contra mapeo», su objetivo es mapear los conflictos territoriales en el norte de África, y principalmente en Marruecos y Túnez, creando una plataforma web de código abierto que combina mapeo interactivo y narración de historias. El proyecto también se basa en el desarrollo de una aplicación para ofrecer una herramienta de código abierto para recogida de datos.

Él tiene dos componentes:

Mapeo de conflictos por las tierras: se espera que unas 50 comunidades se beneficien de la visibilidad de sus reclamos a través de la plataforma web.

• La aplicación: Se capacitará a miembros de la red comunitaria Amazigh de Azul para utilizar la aplicación para recopilar datos sobre conflictos por tierras.

Cabe señalar que se prestará especial atención a la cuestión de las mujeres, que son el grupo social más impactado en cualquier proceso de discriminación y marginación, y particularmente en términos de acceso a la propiedad y la tierra.

Las mujeres rara vez reciben compensación en caso de transferencia de tierras y frecuentemente se encuentran sin una oferta de realojamiento y son excluidas de las negociaciones. El proyecto garantizará que la cuestión de la equidad de género esté representada en el mapeo de los conflictos por la tierra y se centrará en el enfoque de género para construir alternativas.

Gracias a la aplicación, a una base de datos fiable y a un mapeo preciso, las voces de las mujeres serán más audibles y el impacto de la negación de sus derechos será más visible. Este es un paso esencial para cambiar las leyes y apoyar efectivamente las demandas de las mujeres en diferentes niveles, beneficiando así también a toda la red de la FLP.

También es importante señalar que los resultados de este proyecto fortalecerán otras buenas prácticas de Azul, como la incidencia a nivel internacional para el reconocimiento de los derechos de los Amazighs como pueblo indígena, además de ayudar a pedir una revisión de las leyes agrarias.

La oportunidad de desarrollar una segunda fase de este proyecto permitirá a Azul capacitar a las comunidades en la utilización de la aplicación de recolección de datos. Para ello, se organizarán talleres de capacitación con diferentes comunidades priorizándose la formación de investigadoras mujeres.

Azul colabora con la Dra. Soraya El Kahlaoui (becaria Marie Skłodowska-Curie), investigadora principal del proyecto Traab, y sus socios en el proyecto, como la Universidad de Gante.

Para comprender los problemas que enfrenta el pueblo Amazigh, lea este artículo de Amina Amharech en el sitio web de IWGIA (en inglés).

Las mejores prácticas de resiliencia de Espaço Feminista (Brasil)

“Regularización de tierras como garantía de los derechos de las mujeres a la tierra y los territorios” es una de las buenas prácticas de resiliencia desarrollada por la organización Espaço Feminista do Nordeste para a Democracia e Direitos Humanos (Brasil), una de las integrantes de la Plataforma Feminista por la Tierra y Territorios (FLP).

Fundada en 2008, Espaço Feminista actúa en áreas como:

  • Producción de conocimiento sobre la situación de las mujeres, realizando diversos estudios, investigaciones y publicaciones.
  • Procesos de formación orientados a valorar a las mujeres como sujetos autónomos (ciudadanas) y fomentar su participación en los espacios de formulación y seguimiento de políticas públicas.
  • Articulación e incidencia nacional e internacional.

La FLP recientemente mapeó algunas de las mejores prácticas de resiliencia de nuestras organizaciones miembro para que otras organizaciones puedan aprender y adaptar herramientas y estrategias a sus realidades locales. En este artículo hablaremos de una de las prácticas inspiradoras desarrolladas en Brasil por Espaço Feminista (EF).

Este artículo es parte de una serie de publicaciones que detallan las mejores prácticas de cada organización que compone la FLP. ¡Consulta nuestro blog para leer los demás!

Regularización de tierras como garantía de los derechos de las mujeres a la tierra y los territorios

Esta práctica se desarrolla actualmente en el municipio de Bonito, en el estado de Pernambuco (Brasil), en 15 asentamientos informales que fueron creados por el gobierno municipal pero nunca regularizados.

Mediante este trabajo, Espaço Feminista tiene como objetivo abordar la desigualdad de los derechos a la tierra y la vivienda para las mujeres, las familias de bajos ingresos y las madres solteras (o familias de mujeres solas). Por lo tanto, analizan los derechos a la tierra y a la vivienda desde la perspectiva de los derechos de las mujeres a la tierra y los territorios.

“Estamos abordando y analizando todas las consecuencias perversas que la falta de derechos a la tierra y a la vivienda causan, en términos de inseguridad y violencia, en la vida y los medios de vida de las mujeres”, explica Patrícia Chaves, directora ejecutiva de Espaço Feminista.

EF trabaja en asociación con el gobierno municipal de Bonito, con el objetivo de garantizar la seguridad de la tierra a unas 5.000 familias en los 15 asentamientos informales. El trabajo incluye un registro socioeconómico de todas las familias que viven en los asentamientos, un levantamiento topográfico con identificación de cada inmueble, un levantamiento de la infraestructura de los asentamientos y entrevistas individuales para la recolección de datos y documentos.

Espaço Feminista empodera al equipo técnico del programa “Minha Casa é Legal” de la Municipalidad de Bonito en aspectos legales, especialmente sobre cómo garantizar que se dé prioridad a las mujeres en el acceso a la tierra. Además, redacta el proyecto que luego se envía al registro civil. La acción también cuenta con un equipo local que desarrolla talleres de sensibilización con los residentes, respondiendo dudas y orientándolos para asegurar la preferencia a la hora de realizar la titulación.

Hasta el momento se han completado 4 de las 15 áreas dentro del municipio y se están realizando encuestas en otras 5 áreas.

Esta práctica resulta eficaz para garantizar la autonomía, la seguridad territorial y la vivienda de las mujeres y sus familias, especialmente de aquellas que sufren una mayor vulnerabilidad porque tienen un conocimiento muy limitado sobre sus derechos o mantienen relaciones informales con sus parejas. Muchas son segundas esposas y son vulnerables al mercado informal de venta de lotes.

La acción también promueve la autonomía y el empoderamiento de las mujeres en distintos niveles, como la autonomía para decidir sobre su residencia, la garantía de seguridad para las próximas generaciones y el potencial de generar autonomía financiera con la seguridad de la tierra a su nombre.

«Este documento es una bendición. Pensaba que mi casa nunca tendría un documento. Y hoy lo tengo en la mano, ¡Gracias a Dios!», dijo la beneficiaria Maria Madalena da Silva en el siguiente video, realizado por Espacio Feminista:

“Nuestro trabajo es una forma de superar la injusticia que enfrentan las mujeres debido a la informalidad y sus consecuencias, como transacciones informales sin su conocimiento o consentimiento. Además de cuestiones de violencia patrimonial arraigadas en nuestra cultura patriarcal y muy presentes en la vida de las mujeres de bajos ingresos que viven en total informalidad”, agrega Patrícia Chaves.

Algunos de los resultados obtenidos hasta el momento:

  • El 11 de marzo de 2021 se registró la primera zona con 479 propiedades (terrenos y casas) y se entregaron certificados a los moradores, de los cuales el 69% a nombre de mujeres, siendo a título individual o mancomunado.
  • El 11 de marzo de 2022 se entregó la segunda área, esta vez beneficiando a 150 familias, de las cuales el 50% fueron a mujeres como registro individual y otro 35% fueron títulos conjuntos – mujer y hombre – pero de estos, el 69% tenía el nombre de la mujer como primera titular.
  • La tercera área, llamada Frei Damião, fue concluida y gestionada en noviembre de 2022, beneficiando directamente a 741 familias. Más del 70% de los títulos de propiedad tenían a las mujeres como beneficiarias. En esta área el número de madres solteras fue muy alto y EF está desarrollando un análisis de los resultados y creando las condiciones para hacer una evaluación de impacto.
  • La cuarta área, Ben-ti-vi, ha sido concluida. Se entregarán títulos de propiedad a 280 familias, la mayoría mujeres.
  • La práctica está estructurada, muy bien documentada y difundida y ofrece una serie de posibilidades de evaluación futura sobre el impacto directo en la vida de las mujeres y sus familias, especialmente de las mujeres cuidadoras que en muchos casos cuidan a sus nietos para permitir que sus hijas trabajen.

Para más información sobre esta práctica, mira el vídeo en el canal de YouTube de Cadasta:

Actuando junto a Espaço Feminista en esta práctica están el Gobierno Municipal de Bonito; la Fiscalía General del Municipio de Bonito; la Oficina de Registro de Bienes Raíces de Bonito; y el Tribunal de Justicia del Estado de Pernambuco. El trabajo cuenta con el apoyo del Fondo Filantrópico WellSpring, Landesa y Fundación Cadasta.

También te puede interesar leer el artículo en inglés Transforming our cities by addressing gender deficit in land titles in Brazil, publicado por Patrícia Chaves en la página web Urbanet.

Tin Hinan participa en el 1er Festival Feminista en Burkina Faso

Burkina Faso se enfrenta a la violencia de los grupos terroristas desde 2015, lo que, entre otros problemas graves, provoca muchos desplazamientos internos. Los niños y las mujeres son las poblaciones más afectadas y sufren violaciones de derechos y violencia sexual y de género.

La Resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad de la ONU enfatiza la importancia de atender las necesidades de las mujeres y niñas víctimas de la violencia, asegurando la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones, especialmente en áreas en riesgo o afectadas por conflictos, además de empoderar a las mujeres y las niñas y promover la igualdad de género para lograr una paz duradera. Sin embargo, esto no sucede en la práctica en Burkina Faso.

Por ello, la Iniciativa Pananetugri para el Bienestar de las Mujeres (IPBF), en colaboración con el Colectivo de Feministas de Burkina Faso, organizó en marzo de este año la 1ª edición del Festival Feminista, con el lema «Feminismo, Paz y Seguridad». Fueron invitadas lideresas de asociaciones e investigadoras a hablar sobre la situación en la región.

Entre ellas estaba Saoudata Aboubacrine, de la asociación Tin Hinan, miembro de la Plataforma Feminista por la Tierra y Territorios (FLP). Saoudata compartió sus experiencias e hizo un llamado a los tomadores de decisiones, tanto a nivel nacional como internacional, para que apliquen los textos que adoptan, como la resolución de la ONU citada anteriormente.

También se dirigió a las niñas y mujeres, instándolas a seguir impulsando momentos de intercambio de experiencias, intercambios intergeneracionales y debates como este. “(…) Mientras las mujeres no tengan voz, nada puede cambiar, y para tener voz necesitamos movimientos activos, que no sean solo nombres”, dijo.

La participación de Saoudata en este importante evento fue tema de un artículo publicado en el sitio web Féminin Actu. Lea el texto completo (en francés) aquí.

Las buenas prácticas de resiliencia de la Plataforma Feminista por la Tierra y Territorios

Existe una diversidad de prácticas que muestran la riqueza del trabajo territorial que realizan las organizaciones miembros de la Plataforma Feminista por la Tierra y Territorios (Feminist Land Platform – FLP), una red de organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres a la tierra y territorios en el Sur Global.

Hemos decidido mapear estas prácticas para tener una visión más amplia del trabajo realizado en cada territorio y permitir que otras comunidades aprendan de estas experiencias y adapten herramientas y estrategias a sus realidades locales.

Las prácticas de resiliencia que se mapearon se enfocan en cuatro áreas temáticas:

a) Derechos de las mujeres a la tierra y territorios (herramientas y procesos exitosos);

b) Formación política para liderazgo femenino;

c) Agroecología y manejo de bosques, tierras y territorios;

d) Acceso seguro al agua.

Puede encontrar a continuación una representación visual de las áreas temáticas incluidas en el trabajo de cada organización, seguida de más información sobre cada una de las áreas temáticas y una lista de algunas de las prácticas.

Áreas temáticas

Agroecología

La agroecología se ha aplicado de diversas formas y ha demostrado ser una fuerte aliada en el manejo de bosques, tierras y territorios. Por ejemplo, las prácticas agroecológicas y la preservación de la riqueza de semillas permiten a las mujeres terratenientes y sin tierras la soberanía alimentaria y de semillas. Adicionalmente, los huertos urbanos de traspatio para autoconsumo reducen la inseguridad alimentaria en la que se encuentran las personas como resultado de la pérdida de sus medios de vida. El desarrollo y mantenimiento de los huertos urbanos responde a necesidades contemporáneas: fortalecimiento comunitario, mejora del paisaje, habitabilidad urbana, ocio, educación ambiental, aprovechamiento del agua de lluvia, mejora de la economía y autonomía alimentaria. Proyectos de agroecología son realizados por Fundación Plurales, Espaço Feminista, Luna Creciente, MUDECI, TIN HINAN y UBINIG.

Derecho a la tierra y los territorios

Las mujeres han luchado para acceder a sus derechos a la tierra utilizando una variedad de estrategias para asegurar su capacidad de continuar esforzándose y contribuyendo a las comunidades donde han elegido vivir. Estas herramientas y procesos exitosos involucran el acceso a derechos legales y la construcción de políticas públicas sensibles a la cultura y al género y en consonancia con la relevancia de los procesos históricos de resistencia. Las iniciativas incluyen el uso de tecnología para recopilar datos que comprueben por cuánto tiempo las mujeres han ocupado sus tierras y viviendas, casos de expropiación, así como recopilar datos que contribuyan a fortalecer la seguridad y autonomía de las mujeres en sus territorios. Esta área temática ha sido implementada por cinco organizaciones de FLP en América Latina (Fundación Plurales, Espaço Feminista) y África (Fórum Mulher, AZUL y PWESCR).

Adaptación climática

El cambio climático se ha convertido en una gran amenaza para la humanidad. Como resultado, los desastres naturales, las sequías y la escasez de recursos naturales se han vuelto comunes a nivel mundial. Aunque ha afectado a todos los países, el cambio climático ha tenido un mayor impacto en los más pobres y vulnerables. “Las consecuencias del cambio climático ahora incluyen, entre otras, sequías intensas, escasez de agua, incendios severos, aumento del nivel del mar, inundaciones, derretimiento del hielo polar, tormentas catastróficas y disminución de la biodiversidad” (Naciones Unidas). Las iniciativas enfocadas en el acceso seguro al agua para enfrentar el cambio climático han sido realizadas por Plurales, Luna Creciente y TIN HINAN.

Incidencia política

Si se considera que toda elección es un acto político, entonces la conciencia política es una herramienta esencial para transformar el mundo. La formación política es una de las principales vías para promover debates y entendimientos sobre las diferencias con miras a la equidad. Cuando tiene como objetivo promover la autonomía y el empoderamiento de las mujeres en diferentes aspectos y niveles, se convierte en uno de los pilares de los procesos de emancipación de los feminismos. Las iniciativas de formación política para el liderazgo de las mujeres han sido realizadas por Fundación Plurales, Espaço Feminista, Luna Creciente, Fórum Mulher y PWESCR.

Gobernancia

Esta área temática a menudo se deriva de la formación política de las mujeres líderes. Permite visibilidad y perspectiva política, desde contextos generales a particulares en las comunidades. Se enfoca en acciones para abordar las violaciones por parte de actores que contribuyen directa o indirectamente a la crisis climática y el daño a los territorios y cuerpos de las mujeres. Por lo tanto, las estrategias más efectivas para promover dicha gobernabilidad son a través del desarrollo de agendas de intervención comunes que influyan directamente en la capacidad de las mujeres para ocupar posiciones de poder. Esto les permite tomar decisiones informadas que tienen un impacto positivo en su derecho a la tierra y el territorio, así como también aumenta su capacidad para abordar las amenazas que enfrentan como resultado del cambio climático. La participación política de las mujeres –a través del liderazgo que ejercen en sus comunidades y en la relación que establecen con los poderes públicos– es clave para asegurar la gobernabilidad del territorio comunal. Las organizaciones de FLP que trabajan en este tema incluyen Espaço Feminista, Luna Creciente, TIN HINAN y PWESCR.

Mejores prácticas de resiliencia

País: Malí

Organización: TIN HINAN MALI

Responsable: Fadimata Walet ABDALAH.

Práctica: Participación de las mujeres de Banguikogho en el manejo de su área forestal.

País: Marruecos

Organización: AZUL

Responsable: Amina AMHARECH

Práctica: Aplicación para recoger casos de despojo.

País: Tanzanía

Organización: Consejo de Mujeres Pastorales de Tanzania

Responsable: Ruth Kihiu

Práctica: Promoción de los derechos a la tierra de las mujeres indígenas en el norte de Tanzania.

País: Argentina

Organización: Fundación Plurales

Responsable: Marta Esber

Prácticas:

• Capacitación en la Intersección de Justicia Ambiental y Género.

• Acceso a Agua Segura

• Reforestación y práctica productiva con el algarrobo.

• Programa de Mujeres Defensoras Ambientales.

País: Brasil

Organización: Espaço Feminista do Nordeste para Democracia e Direitos Humanos

Responsable: Anamaria Melo y Natali Lacerda

Prácticas:

• Inclusión productiva de base agroecológica – Fortalecimiento de la autonomía e identidad de las mujeres rurales: agroecología, soberanía alimentaria y red de mujeres productoras.

• Formación política feminista y antirracista – fortalecimiento de la identidad y autonomía de las mujeres a través de procesos de formación y fortalecimiento de redes.

• La regularización agraria como garantía del derecho de las mujeres a la tierra – Fortalecimiento de la seguridad y autonomía individual y colectiva de las mujeres.

País: Ecuador

Organización: Movimiento Nacional de Mujeres Luna Creciente

Responsable: Clara Merino

Práctica: Formación política para organizaciones de mujeres en Ecuador

País: México

Organización: Mujeres, Democracia y Ciudadanía A.C. (MUDECI)

Responsable: Elsa María Arroyo Hernández

Práctica: Centro de Capacitación en Agricultura Urbana

País: Bangladés

Organización: UBINIG

Responsable: Farida Akhter

Práctica: Prácticas agroecológicas de Nayakrishi y preservación de la riqueza de semillas

Las buenas prácticas de resiliencia de Luna Creciente (Ecuador)

“Formación política para organizaciones de mujeres en Ecuador” es una de las buenas prácticas de resiliencia desarrollada por la organización Movimiento Nacional de Mujeres Luna Creciente, de Ecuador, una de las integrantes de la Plataforma Feminista por la Tierra y los Territorios (FLP por sus siglas en inglés).

El trabajo de Luna Creciente ha sido de suma relevancia para empoderar a mujeres líderes en conocimientos políticos, mecanismos y herramientas para impulsar procesos que conduzcan al desarrollo local con base en su propia cultura y metas.

“Luna Creciente reúne a más de 300 organizaciones de mujeres de sectores populares, con una gran diversidad en cuanto a edad, nacionalidad y ubicación geográfica, abarcando todas las regiones del Ecuador”, dice Clara Merino, directora ejecutiva de la organización.

FLP mapeó algunas de las mejores prácticas de resiliencia de nuestras organizaciones-miembro para que otras comunidades y organizaciones puedan aprender y adaptar herramientas y estrategias a sus realidades locales. Este artículo es parte de una serie de textos que detallan las prácticas de cada organización. ¡Echa un vistazo a nuestro blog para leer los demás!

Formación política para organizaciones de mujeres en Ecuador

Trabajando en pro de la incidencia política en los municipios, esta práctica fue diseñada por Luna Creciente para incluir actividades que estimulen el intercambio de saberes, valores culturales y tradiciones entre los distintos grupos de organizaciones de mujeres involucradas en ella.

Aproximadamente 4.500 mujeres de 322 comunidades en 6 provincias de diferentes partes del Ecuador (Costa, Sierra y Amazonía) ya han sido beneficiarias de esta práctica, que comenzó en junio de 2001.

Las actividades realizadas por Luna Creciente incluyen:

● Escuelas nacionales y locales de formación política y feminista, salud integral, derechos de las mujeres y análisis de coyuntura.

● Mapeo de cada provincia y/o comunidad liderada por mujeres de base.

● Congresos Nacionales una vez al año (cuando tenían mayores recursos económicos estos se hacían hasta 3 veces al año y en distintas provincias).

● Espacios de análisis de los ODS, cambio climático y coyuntura local, nacional e internacional.

● Pequeños emprendimientos económicos y trueque.

● Defensa de los derechos territoriales de las mujeres junto a los hombres, especialmente jóvenes, habiéndose conformado ya tres grupos de defensa territorial y apoyo a las organizaciones de mujeres.

Esta fue considerada una buena práctica porque sirve de inspiración a otras organizaciones-miembro de la FLP y otras organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres a nivel global. Esta práctica ha permitido el crecimiento de Luna Creciente debido a que ha ayudado a empoderar a las mujeres, aumentando el respeto de sus familias y comunidades y promoviendo una mayor conciencia de los derechos de las mujeres y comunidades empobrecidas.

La práctica se desarrolla fundamentalmente en comunidades indígenas (68% indígenas, 7% quilombolas y 25% mestizas) conformadas por mujeres organizadas. La valorización y el respeto de las diversas culturas y tradiciones y su participación en un movimiento nacional ha sido fundamental en el proceso.

“Nuestra Escuela de Formación Política Feminista viene impulsando, a lo largo de todos estos años, la confluencia, comprensión y trabajo político organizado de mujeres de distintas organizaciones que luchan por la tierra y los territorios, contemplando también nuestros cuerpos como primeros territorios”, explica Clara Merino.

Para el desarrollo de las acciones, Luna Creciente ha contado con la alianza de la Coalición Nacional de Mujeres del Ecuador y la Plataforma Plurinacional de Mujeres y Feministas, además del Movimiento Indígena, Movimiento de Trabajadores, Medios Alternativos y otras organizaciones feministas.

Entre los resultados del trabajo, Luna Creciente señaló la afirmación de propuestas y exigibilidad de derechos a los gobiernos locales y en conjunto con otras organizaciones a algunos espacios del Gobierno, Asamblea Nacional y Estado.

En la actual situación política del Ecuador, el extractivismo, las leyes contra las mujeres y los pueblos empobrecidos y las diferentes formas de violencia van en aumento. Por lo tanto, acciones como estas son sumamente importantes en la lucha por una sociedad justa e igualitaria.

Las buenas prácticas de resiliencia de Tin Hinan (Malí)

Desde la Plataforma Feminista por la Tierra y los Territorios (FLP por sus siglas en inglés) mapeamos algunas de las mejores prácticas de resiliencia de nuestras organizaciones-miembro, para que otras comunidades y organizaciones puedan aprender y adaptar herramientas y estrategias a sus realidades locales.

Este artículo es parte de una serie de publicaciones que detallan las prácticas de cada organización. ¡Echa un vistazo a nuestro blog para leer las demás!

Título de la práctica: Participación de las mujeres de Banguikogho en la gestión de su área forestal.

Las mujeres de la comunidad Kel Tin Touhoun de Banguikogho han iniciado la implementación de su derecho sobre el manejo del territorio y en particular del área forestal y los derechos de las mujeres en general (propiedad intelectual, distribución de beneficios).

Ubicación: En el sitio de Banguikogho, que se encuentra a 17 km de Gargando (capital de la comuna), círculo de Goundal, región de Tombuctú. La tribu está ubicada en un valle entre la pequeña montaña turística Tin houn imalolnenene (las vueltas blancas) y un área forestal de Grewia tenax, Grewia.

Beneficiarias de la práctica: Se estima en unas 1.000 personas según el ayuntamiento de Gargandao y la administración de Banguikogho. Las mujeres representan el 50% de la población, es decir, 500 personas, incluidas las jóvenes. Son pastoras nómadas. Practican la horticultura durante los períodos invernales, la recolección y la caza tradicional.

Fecha de inicio: La comunidad comenzó a organizarse para su supervivencia y la protección de su entorno alrededor de 1999.

Comunidades involucradas: Toda la región de Tombuctú y en particular el área donde se encuentra Banguikogho están experimentando sequías recurrentes que destruyen la biodiversidad, incluidos árboles, plantas y animales. Los puntos de agua se están secando. La comunidad comenzó abogando por el agua. No tenían acceso a la asistencia humanitaria de las agencias de la ONU o instituciones gubernamentales. El apoyo limitado brindado por Living Earth, Tin Hinan/FIMI no ha podido resolver este problema definitivamente. Desde 2011 hasta la actualidad, se ha formado un grupo de mujeres y jóvenes mujeres de Banguikogho para mejorar su papel en la gestión de su entorno y espacio forestal. Al principio, las mujeres, a pesar del papel tradicional que desempeñaban en la protección de la biodiversidad y el medio ambiente, permanecían invisibles y sin habla.

Socios o aliados para la iniciación y desarrollo de la práctica: Tin Hinan y Les Eaux et Forêts. FIMI fue un socio implementador del proyecto de Conocimientos Tradicionales.

Descripción de la práctica: Los aspectos a recordar de las mejores prácticas del sitio y las mujeres de Banguikogho se centran principalmente en mitigar los efectos del cambio climático a través del conocimiento tradicional de las mujeres pastoras y la adaptación al cambio climático.

Resultados:

  • Capacitaron a 30 personas en Gargando/Banguikogho (Tombuctú, Malí), siendo 15 adultos y 15 jóvenes, en técnicas de producción de plantas y mantenimiento de jardines botánicos;
  • Capacitaron a 20 personas en la técnica de recolección y procesamiento de los productos de árboles frutales Tarakate e In-fine en Banguikogho.
  • Capacitaron a 30 personas en marketing, incluidos empaques, etiquetado y aprobación de productos.
  • Participación en la elaboración de un compendio sobre conocimientos tradicionales.
  • Participación en el taller nacional organizado en Tombuctú sobre procesos internacionales para la implementación del acuerdo del Convenio sobre la Diversidad Biológica, WIPO (uno en Malí y otro en Burkina Faso). Cabe señalar que esta fue la primera vez que mujeres y jóvenes de esta comunidad participaron en un evento fuera de Banguikogho.
  • Participación en el taller subregional de intercambio y capacitación que sirvió a su vez para la revitalización de la red de mujeres indígenas de África Occidental (OAFA).
  • Los logros del proyecto han sido capitalizados por el sitio de Banguikogho porque las actividades iniciadas continúan realizándose. Tin Hinan continúa colaborando con el lugar.
  • La visibilidad se hizo a través de un video y fotos. Las mujeres de Banguikogho son beneficiarias del proyecto implementado por Tin Hinan “Mujeres Pastorales del Sahel en Movimiento”.
  • Por lo tanto, las mujeres de Banguikogho son miembros del Movimiento de Mujeres Pastorales del Sahel.

Desafíos: Superar la inseguridad con la presencia de grupos fanáticos en las inmediaciones de la comuna. Persisten las sequías y el problema del agua.

Mujeres líderes de FLP asisten a la 67.ª CSW en Nueva York

Representantes de siete organizaciones que integran la Plataforma Feminista por la Tierra y Territorios (Feminist Land Platform – FLP) participaron en la 67 sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), promocionada por Naciones Unidas, en Nueva York (EE.UU.). Con el apoyo de la Fundación Ford y en alianza con Oxfam Internacional, ellas disfrutaron de una intensa semana llena de intercambios.

Uno de los momentos más destacados de la participación de la FLP fue la mesa redonda “La importancia de expandir los derechos de las mujeres a la tierra y los territorios para garantizar la sustentabilidad ambiental y condiciones de vida dignas”, organizada por la Plataforma el 7 de marzo.

Al evento asistieron 31 mujeres representantes de organizaciones feministas de América Latina, Norte de África, África, Europa y Estados Unidos. La mesa redonda contó con traducción simultánea al portugués, inglés, francés y español y transmisión en línea.

Entre los resultados del encuentro estuvo la publicación de una versión actualizada del Llamado a la Acción elaborado por la FLP en Utrecht en 2019. La declaración, que llama a la unión de fuerzas en la lucha por la justicia de género y el derecho de las mujeres a la tierra y los territorios, fue presentada en un evento organizado por Oxfam el 10 de marzo.

Las líderes de las organizaciones miembros de la FLP presentes en el evento se mostraron muy satisfechas con la experiencia, empezando por la posibilidad de reunirse en persona luego de los años de distanciamiento social impuesto por la pandemia del Covid-19.

“Poder estar juntas fue extraordinario y fortaleció nuestra amistad. Pudimos conocer las especificidades de cada una de nuestras hermanas”, dice Amina Amharech, de la organización Azul (Marruecos). Ella señaló que la ocasión también permitió que la FLP se diera a conocer y estableciera nuevas conexiones.

“Otro punto importante fue la oportunidad de reforzar nuestra alianza con la Fundación Ford y la Oxfam. Estuvieron presentes representantes de ambas organizaciones y tuvimos una excelente sinergia. Espero poder vivir otros encuentros como este en el futuro”, concluyó.

Patrícia Chaves, de Espaço Feminista (Brasil), agregó que fue muy importante participar en algunos eventos paralelos de CSW donde fue discutida la importancia de la inclusión digital de mujeres y jóvenes: “esto ya lo estamos haciendo en nuestros territorios. Así, nuestra participación confirmó la relevancia de nuestro trabajo el tema de la inclusión digital”.

Respecto a la mesa redonda, Patrícia destacó lo gratificante que fue hacer un evento inclusivo, brindando traducción y participación remota: “Fue un reto, pero quedamos muy contentas, porque todas las representantes de FLP tuvieron espacio para hablar y pudieron presentar sus ideas. El evento generó una discusión muy rica, incluso para que planeáramos nuestras acciones como Plataforma. Y después de la mesa redonda se nos acercaron mujeres interesadas en ser parte de la FLP, lo cual es maravilloso”.

Elsa María Arroyo, de Mudeci (México), agradeció la oportunidad de llevar las voces de las mujeres de base a un evento internacional organizado por la ONU: “Esto nos permite a las mujeres que vivimos en los territorios ser parte del establecimiento de normas y políticas globales que promuevan la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas”, señaló.

En el mismo sentido, Marta Esber, de Fundación Plurales (Argentina), enfatizó que la participación en eventos globales como CSW permite saber qué temas están en la agenda de los organismos multilaterales, gobiernos y sociedad civil y saber si los temas tratados están efectivamente vinculados a los intereses y necesidades más urgentes de las mujeres, niñas y disidencias, especialmente de los sectores más vulnerables y precarios.

Además, Marta se mostró contenta de poder conocer otras organizaciones feministas que trabajan por los derechos de las mujeres indígenas, campesinas, afrodescendientes y urbanas marginalizadas y escuchar sus perspectivas.

“Pudimos ver las coincidencias en cuanto a la gravedad de la crisis global que está afectando la calidad de vida de mujeres, niñas y personas disidentes en todo el Sur Global”, comentó, celebrando la oportunidad de fortalecer acciones en defensa de los derechos de las mujeres y promover agendas en común.

“También aprovechamos la ocasión para dar visibilidad a la situación de nuestra hermana Kamira Nait Sid, de Argelia, defensora de los derechos humanos Amazigh que se encuentra injustamente detenida, y al sufrimiento que viven mujeres y niños en campos de refugiados en la región del Sahel”, señaló Saoudata Aboubakrine, de la organización Tin Hinane (Malí).

La mozambiqueña Nzira Razão de Deus, del Fórum Mulher, habló sobre la oportunidad de interactuar con representantes gubernamentales de Mozambique y otros países, presentándoles las preocupaciones de las pequeñas productoras rurales que enfrentan dificultades derivadas de la llegada de grandes inversiones que han impactado negativamente en sus vidas.

“Además, fue genial intercambiar experiencias con compañeras de otros países, escuchar sus luchas y logros y juntas pensar estrategias para enfrentar de manera global el difícil contexto que estamos viviendo”, agregó.

Clara Merino, de Luna Creciente (Ecuador), se hizo eco de su compañera, señalando la importancia de los intercambios entre mujeres de América del Sur, África y Asia sobre las luchas por los derechos de las mujeres en medio de la crisis política y económica que viven sus países.

“También fue importante resaltar claramente nuestras posiciones en defensa de la democracia y de las defensoras de la naturaleza y de los derechos humanos, así como del Acuerdo de Escazú”, concluyó Clara.